12.20.2012

 
Cielo. (Del lat. caelum).
1. m. Esfera aparente azul y diáfana que rodea la Tierra. 2. m. atmósfera (que rodea la Tierra). 3. m. Dios o su Providencia. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. ¡Valedme, cielos! 4. m. Parte superior que cubre algunas cosas. El cielo de la cama, del coche. 5. m. Se emplea como apelativo cariñoso para dirigirse o aludir a una persona. Mi cielo. Cielo mío. 6. m. coloq. Persona o cosa consideradas cariñosamente con embeleso. Esta niña es un cielo. 7. m. Rel. Morada en que los ángeles, los santos y los bienaventurados gozan de la presencia de Dios. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. 8. m. Rel. Gloria o bienaventuranza.

El cielo es misterioso, evocador, divino para muchos, espacio por explorar para otros, inmenso… Pero sobre todo, es nuestro ‘techo’, el que cobija nuestra vida, nuestra historia. Y es en este entorno en el que se sitúa precisamente la exposición fotográfica El cielo de lo nuestro. Visto, plasmado y desnudado a través de una lente, Graciela Rodríguez Gago e Ismael Miguélez Fernández presentan un cielo cambiante, transmisor de sentimientos, con una historia tras cada una de las instantáneas.

Entre lo cosmopolita y lo rural, la naturaleza y el caos, el campo y la ciudad, lo antiguo y lo moderno, lo de más aquí y lo de más allí, buscando en cada contexto el cielo de todos, porque cada uno ve lo que quiere ver y lo utiliza como quiere; unos están en el séptimo cielo, otros ven el cielo abierto o bajan del cielo, hay quien clama al cielo, quien lo coge con las manos, lo conquista, quien se lo gana, incluso cosas que llueven del cielo, hasta otros que remueven cielo y tierra.

Tomadas en diferentes lugares del mundo, cuentan con un denominador común: una cámara fotográfica y algo que transmitir. Benedetti dice en su poema que “no existen métodos para tocar el cielo”, que “no existe un puente para cruzar el cielo”, pero lo que sí que existe es una forma –como es esta exposición- de acercarse al cielo. Pasen y vean… Y que “el cielo de lo suyo” pase a ser por un instante el propio de cada uno.

Irene García Alonso.



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